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Acaba de movilizar con bastante éxitos a miles de adherentes del occidente del país. Sus discrepancias con el Presidente Mesa en torno a la forma de llevar a la realidad los resultados del referéndum por el que ambos bregaron explica gran parte de las dificultades del gobierno en las últimas semanas. Pese a que esta confrontación podría llevar al país a resultados imprevisibles, el líder del MAS dice que “no aflojará”, aunque dañe su imagen ante la clase media. Está seguro de que Bolivia tiene “el sartén por el mango” y que puede proceder sin daño a una “nacionalización por derecho” de los hidrocarburos.


Evo Morales, sobre su polémica con el Presidente:

“No aflojaré”

Fernando Molina

La jornada de Evo Morales comienza a las 7:30 de la mañana, hora en la que nos cita para conversar. Una costumbre rural que explica, entre otras cosas, la gran actividad pública de este diputado. El encuentro debe efectuarse ante una de las puertas del Congreso, a donde Morales llega, puntualmente, en un viejo taxi blanco. Baja con un colaborador y una segunda asistente lo espera junto a nosotros. Morales saluda bonachonamente a los guardias que custodian la entrada y nos hace pasar. La entrevista se efectuará en la oficina de la segunda vicepresidencia del Senado, que como se sabe está ocupada por el MAS. Es la única sala de todo el Parlamento que funciona a esa hora. Podría decirse que mientras los partidos tradicionales todavía duermen...
Los colaboradores de Morales parecen desvivirse por complacerlo. Pide que nos inviten algo para tomar. Lo hace con un don de mando más bien paternal, como chapado a la antigua. En el típico estilo de los caudillos queridos y populares.
Detrás de la puerta, a solas con nosotros, responde las preguntas con deferencia y muy buen humor. Parece divertirse intensamente en su papel de principal figura de las fuerzas progresistas del país y hombre poderoso de cuyas decisiones depende el Poder Ejecutivo. Aunque según una encuesta su popularidad está en baja, no aparenta estar ni preocupado ni inseguro de su posición actual.
¿ Para el MAS, nacionalizar los hidrocarburos equivale a revertir los contratos actuales con las petroleras, o algo más?
— Cuando nosotros decimos recuperación de todos los hidrocarburos en boca de pozo, como fue la respuesta del pueblo boliviano a la pregunta dos, estamos hablando de la “nacionalización por derecho”. Y la recuperación de todos los hidrocarburos pasa por la revisión y la anulación de los 78 contratos. Porque no es posible que las transnacionales sigan decidiendo sobre un recurso natural que es patrimonio del pueblo boliviano y que es la esperanza de solución a la crisis económica.
Esto en el fondo significa que nosotros nos quedemos con nuestros recursos naturales y las transnacionales se queden con su tecnología. No estamos hablando de expropiación o confiscación. Eso sí de verdad sería ir a los tribunales, y que el Estado boliviano indemnice (a las petroleras)... Yo sé que el Estado necesita los servicios y la tecnología de las transnacionales. Por tanto, tiene que contratar estos servicios.
Y aquí hay dos opiniones, dos sugerencia de los expertos... Yo soy experto en coca, en tierra; pero en hidrocarburos... es difícil. De acuerdo a esta gente, que realmente ama a su país, hay dos caminos. Uno es, evidentemente, contratar los servicios de las transnacionales para perforación... especialmente para eso. El otro camino es: Nosotros somos dueños de los hidrocarburos; pero como ellos (los petroleros) son los que invierten, podemos compartir la ganancia, 50 por ciento y 50 por ciento.
¿ Qué es lo que hacemos en el campo (boliviano)? Yo tengo tierra, tú no tienes tierra; entonces, tú produces en mi tierra y partimos la producción al 50 por ciento: producimos “al partido”. El debate que estamos sosteniendo dentro de la bancada del MAS es si contratar a las transnacionales nos cuesta más caro que compartir la ganancia. En este caso, sería mejor esto último. En la producción “al partido” la tierra sigue siendo mía; puedes producir este año, compartimos la mitad y después te vas nomás. Si después otra vez quieres producir en mi tierra, lo haces, compartimos la mitad y la tierra sigue siendo mía.
La otra opción es que te haga trabajar mi parcela y te pague a cambio. Toda la producción es mía; pero te pago por tu trabajo. Si eso me cuesta más caro que dividirnos la producción, entonces es mejor esto último.
Este es el debate que estamos sosteniendo. Pero en cualquiera de estos dos casos, el petróleo es nuestro y el Estado boliviano es quien decide.
¿ No cree que la revisión y anulación de los contratos serán interpretadas por las petroleras como una expropiación?
— Pueden interpretarlo así. Nosotros no estamos planteando la expropiación de sus bienes. Si realmente quisiéramos eso, podríamos demostrar con seguridad que las transnacionales no han cumplido sus contratos, han cometido delitos, como el contrabando o la defraudación de impuestos. Además, no han hecho las perforaciones por parcela que debían hacer. Y se han acogido a decretos ilegales e inconstitucionales. Entonces, tenemos muchos instrumentos legales para anular sus contratos. No por gusto, sino por culpa de ellos (los petroleros), que no han cumplido como debían. Creo que nosotros tenemos el sartén por el mango.
Usted dijo en el pasado que Bolivia no puede darse el lujo de indemnizar a las petroleras, porque no tiene la plata. ¿No ve el riesgo de que la revisión de los contratos conduzca a juicios que nos obliguen a hacerlo de todas formas?
— Pero si los contratos no han sido cumplidos por ellas...
Pero no es el caso de todas las compañías...
— Mire... Ninguno de los contratos ha sido ratificado por el Congreso. Cualquier convenio o contrato internacional debe ser ratificado por el Congreso. La Constitución dice que los súbditos extranjeros deben estar sometidos a la Constitución y a las normas bolivianas. Y los contratos y convenios internacionales deben ser ratificados por el Congreso, lo que no ha pasado.
Si la posición del MAS no prospera en el Parlamento, ¿hasta qué punto llegará su partido en las presiones que ha comenzado el lunes 30 de agosto?
— Esperamos que el Parlamento responda, que sienta lo que el pueblo quiere y ha manifestado en el referéndum. De cada cien bolivianos, 92 dijeron sí a la recuperación de todos los hidrocarburos (pregunta dos). Y, como explicó el Presidente el 19 de mayo, cuando presentó la preguntas del referéndum: “Aquí estamos hablando del verdadero concepto de nacionalización: el Estado boliviano debe tener control sobre la totalidad de los hidrocarburos”. Esto está escrito, no estoy mintiendo.
No sólo de los hidrocarburos producidos en el futuro, sino de los producidos en el pasado también...
— En el pasado también. (Socarrón): Se usa (la palabra) “recuperar” para algo que has perdido. No vas a “recuperar” recién a partir de ahora... (ríe).
Pero, ¿qué pasa si el Parlamento no acepta sus razones?
— La primera etapa es persuadir y... a ver... con movilizaciones pacíficas... Pero si no vamos a radicalizarlas, porque esto es de vida o muerte para el pueblo boliviano.
¿ Al punto de tumbar al gobierno?

(Más información sección TEMA CENTRAL)

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