
Cómo interpretarán
el SÍ
1. ¿Está usted de acuerdo con la abrogación
de la Ley de Hidrocarburos No. 1689 promulgada por Gonzalo Sánchez
de Lozada?
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De
cualquier forma, la Ley 1689 promulgada por el presidente
Gonzalo Sánchez de Lozada debía ser abrogada y
dar paso a una nueva política sobre los hidrocarburos.
Esta Ley había cumplido ya su propósito, que era
atraer inversiones que aumentaran el potencial gasífero
del país, a fin de poder cumplir el compromiso de venta
por veinte años al Brasil. |
El SÍ a la pregunta es “la llave” que abre
una nueva era en la industria hidrocarburífera, en la
que no solamente se buscará atraer inversiones del extranjero,
como en el pasado, sino mejorar el beneficio de Bolivia. Una
industria saludable no sólo requiere de condiciones económicas,
sino de consenso social para prosperar. |
El SÍ a la pregunta uno muestra el rechazo definitivo
del pueblo boliviano a la política entreguista del neoliberalismo,
que en la Ley 1689 cedió la soberanía del país
sobre los hidrocarburos. Debe interpretarse como un rechazo,
también, a los contratos con las transnacionales petroleras
a los que dio paso esta Ley. |
2. ¿Está usted de acuerdo con la recuperación
de la propiedad de todos los hidrocarburos en boca de pozo para el
Estado boliviano?
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Apunta
a quitarle competitividad a las empresas petroleras que firmen
acuerdos, de aquí en adelante,
con el Estado boliviano. Éstas yo no podrán afirmar
que son propietarias de la producción de hidrocarburos
para obtener financiamiento en los mercados de capitales. Esto
es una lástima, tomando en cuenta que la propiedad sobre
la producción de los hidrocarburos en ningún
caso estaba prohibida por la ley ni implicaba propiedad de
los yacimientos de hidrocarburos, que son los que la Constitución
declara de “propiedad imprescriptible del Estado”.
Es importante que la respuesta SÍ a la pregunta dos
no afecte los contratos ya firmados con las petroleras (y que
les
conceden la propiedad de los hidrocarburos en boca de pozo).
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Es
un gran paso para recuperar la soberanía boliviana
sobre los hidrocarburos. Es una “nacionalización” inteligente.
El triunfo de esta respuesta permitirá que YPFB controle
la producción, los precios y los procedimientos de distribución
de hidrocarburos, de modo que pueda vigilar lo que hacen las
empresas transnacionales, impedir que se cobren precios especulativos
y controlar las exportaciones desde el punto de vista del interés
(económico, pero también político) del país.
Los contratos ya vigentes (y que conceden la propiedad de los
hidrocarburos en boca de pozo a las petroleras) serán
respetados, pero se los renegociará, procurando que las
compañías extranjeras concesionarias se incorporen
a una nueva legislación que, por efecto del referéndum,
ya no concedará la propiedad de los hidrocarburos.
El SÍ a la pregunta dos no implica la nacionalización
de las propiedades de las empresas que operan en Bolivia, pues ésta
sería una expropiación, una confiscación. |
La pregunta hablaba
de “recuperar” y no unos cuantos
sino “todos” los hidrocarburos en boca de pozo. Por
tanto, el SÍ mayoritario a esta pregunta implica que en
los próximos contratos la propiedad de la producción
se quede en manos del Estado boliviano, pero también que
se revise los contratos actuales, que son contrarios al interés
nacional.
La revisión de los contratos permitirá que algunos
de ellos sean anulados, porque son ilegales; que otros sean cancelados
a cambio de una indemnización que debe ser calculada objetivamente
y no en base a las exageradas cifras del gobierno y las petroleras
sobre inversiones, derechos, etc.; y que, finalmente, algunos
sean traspasados al Estado mediante la compra (por parte del
fisco) de las acciones de ciertas empresas (como las de Enron
en Transredes). |
3. ¿Está usted de acuerdo con refundar Yacimientos
Petrolíferos Fiscales Bolivianos, recuperando la propiedad
estatal de las bolivianas y los bolivianos en las empresas petroleras
capitalizadas, de manera que pueda participar en toda la cadena de
los hidrocarburos?
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Esta respuesta pone en grave riesgo el pago
del Bonosol.
Es ilegal porque han votado un millón y medio de jóvenes
que no tienen derecho a decidir qué hacer con las acciones
de las capitalizadas.
El retorno del Estado a la producción olvida la amarga
experiencia de las empresas públicas (corrupción,
adopción de decisiones empresariales irracionales, etc.) |
Bolivia
usará y
atraerá inversión externa, pero mantendrá,
al mismo tiempo, una poderosa empresa estatal que fiscalizará la
actividad extranjera hasta ahora completamente libre. YPFB
será una sociedad anónima mixta, el Estado sólo
participará en el directorio y no en las decisiones
técnicas. La ley otorgará a esta empresa los
mismos derechos y obligaciones que concede a una privada.
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Es
positivo que volvamos a tener un YPFB capaz de participar
en la producción. Ahora hay que luchar porque la nueva
ley de hidrocarburos privilegie a esta empresa, en lugar de mantenerse “neutral” frente
a ella. YPFB debe crecer gracias a la renegociación, la
anulación y la compra de los concesiones actualemente
vigentes y no sólo por la inyección de las acciones
de las capitalizadas. |
4. ¿Está usted de acuerdo con la política del
presidente Carlos Mesa de utilizar el gas como recurso estratégico
para el logro de una salida útil y soberana al océano
Pacífico?
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Es
bueno que el presidente Mesa use el gas como un instrumento
de negociación de nuestra demanda marítima; pero
sin correr el riesgo de inviabilizar la exportación al
Pacífico a través de un puerto chileno, porque
un puerto de esta nacionalidad es el único técnica
y económicamente conveniente para tal propósito. |
El
presidente Mesa debe hacer valer el respaldo que el SÍ le concede para aproximar
a Bolivia a la obtención de “cualidad marítima”.
Hay que cambiar gas por un corredor con soberanía en
el norte chileno.
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Este respaldo al presidente
Mesa de ninguna forma puede implicar la elección de un puerto chileno
para la exportación de LNG boliviano, mientras Chile
no ceda una franja soberana de acceso al océano Pacífico.
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5. ¿Está usted de acuerdo con que Bolivia exporte
gas en el marco de una política nacional que:
• cubra el consumo de gas de las bolivianas y los bolivianos;
•
fomente la industrialización del gas en territorio nacional;
•
cobre impuestos y/o regalías a las emoresas petroleras llegando
al 50 por ciento del valor de la producción del gas y el petróleo
a favor del país;
•
destine los recursos de la exportación e industrialización
del gas, principalmente para educación, salud, caminos y empleos?
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Bolivia
necesita exportar gas para progresar. Lamentablemente la
pregunta está condicionada a una
elevación de regalías e impuestos a las petroleras,
hasta un 50 por ciento del valor de la producción, que
podría ahuyentar a las compañías y meter
al país en pleitos internacionales.
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Bolivia
necesita exportar, pero debe hacerlo en condiciones que aseguren
que el beneficio
se comparta por igual entre las empresas y el Estado, y que
los hidrocarburos sean la base de un desarrollo industrial.
Aun con regalías e impuestos del 50%, las compañías
tendrán un margen razonable de utilidades.
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Exportar está bien, pero tendría
que ser en beneficio de los bolivianos. Un 50 por ciento del
valor de la producción —que además es el
tope al que se pretende llegar (por eso la pregunta dice “hasta”)
y no lo que se cobrará de inmediato— es menos
de lo que podría obtenerse con la nacionalización.
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