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El voto combinado a las distintas preguntas del referéndum puede ser, en algunos casos, un dolor de cabeza para los organizadores de la consulta y, en otros, una forma de expresión de posiciones disidentes.

Interpretando el voto cruzado

Fernando molina

La ya muy cuestionada forma de elaborar las preguntas del referéndum ha creado una situación peculiar, perjudicial para el propio gobierno: Unas respuestas pueden anular a otras. Por ello, el pasado domingo, el presidente Mesa, luego de afirmar que “las preguntas están ligadas”, ha pedido que las respuestas sean cinco síes o cinco noes, pero que no se “crucen”, es decir, que no se combinen. Por encima de este pedido, el riesgo está presente. El voto cruzado podría tener implicaciones importantes para el éxito de la consulta, como muestran los cuadros de esta página. Pero también puede ser un medio de expresión de posiciones opositoras en un referéndum que fue elaborado para restringir el disenso al mínimo.

Una respuesta que “abroga” las demás

Esta es la más peligrosa posibilidad de voto cruzado de la consulta. Si el NO triunfara en la primera pregunta, debería mantenerse la Ley de Hidrocarburos 1689, actualmente vigente, con lo que ya no estaría en cuestión la propiedad de los hidrocarburos en boca de pozo (pregunta dos), la participación de YPFB en la industria de los hidrocarburos (pregunta tres), etcétera. El presidente Mesa lo ha dicho de manera inmejorable: responder NO a la primera pregunta, ha señalado en la tv., “es lo mismo que responder NO a todas las otras”.
Si a causa del NO mayoritario a la primera pregunta se mantuviera la política de hidrocarburos vigente, es obvio que no tendría caso diseñar —con las demás respuestas— una nueva política petrolera contradictoria respecto a la que se habría decidido conservar.
Sabedores de eso, algunos grupos (que la prensa ha identificado, aunque sin decir por qué, con el MNR) han tratado de incitar al voto negativo a esta pregunta usando malas artes, esto es, haciendo creer a los sectores menos informados que la palabra “abrogar” que aparece en la pregunta significa en realidad “aprobar”. De este modo, calculan, la mayoría votará por el NO a fin de no “aprobar” una ley del desprestigiado ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada.
Lo más curioso de esta situación es que la pregunta número uno —que como vemos tiene el potencial de desestabilizar el referéndum completo— fue incluida en la papeleta, según el delegado Francesco Zaratti, como un “relleno”. En el mismo sentido, el presidente de los diputados, Óscar Arrien, declaró que de cualquier manera, con referéndum o sin él, el Parlamento hubiera abrogado la Ley 1689. Por eso, en su opinión, la pregunta número uno es “ociosa”.

La combinación “nacionalizadora”

Esta combinación, como se sabe, ha sido propugnada por el MAS. Implica eliminar la anterior legislación petrolera (SÍ a la pregunta uno), recuperar la propiedad de los hidrocarburos en boca de pozo —con o sin renegociación de los actuales contratos petroleros, que es otra discusión— (SÍ a la pregunta dos), refundar YPFB (SÍ a la pregunta tres); y al mismo tiempo: no negociar una salida para el gas a través de Chile (NO a la pregunta cuatro) y no exportar el gas (NO a la pregunta cinco). Esta es la combinación más nacionalista, estatista y más orientada a debilitar a las transnacionales que podría hacerse espacio en este referéndum de márgenes estrechos. Si triunfara indicaría que, pese a la intención oficialista de asegurar el SÍ para todas las preguntas, el MAS habría logrado establecer su propia alternativa. Sería una gran victoria para este partido.

La combinación “bonosolista”

Podemos llamar esta combinación “bonosolista”, porque ha sido propugnada por un sector del MNR, con el argumento de defender el bonosol. Según esta posición, la refundación de YPFB mediante la recuperación de las acciones de los bolivianos en las empresas capitalizadas (lo que se traduciría en un trueque entre las acciones de YPFB y las acciones de Chaco, Andina y Transredes que son manejadas por las administradoras de fondos de pensiones), evaporaría la rentabilidad del fondo de capitalización colectiva y por tanto perjudicaría gravemente el pago del bonosol. El gobierno ha dicho que no sería así, porque el “nuevo YPFB” también tendría un gran valor.
Esta posición es la oficial del MNR; pero no la única. Otro sector se inclina por la abstención el 18 de julio. Y algunos dirigentes piden un pronunciamiento más integral de este partido.
Si la “combinación bonosolista” triunfara, los efectos serían otros además de la recuperación del buen ánimo emenerrista. En tal caso se presentaría una contradicción entre la mayoría obtenida (hipotéticamente) por el SÍ en la pregunta dos, y la negativa a la refundación de YPFB. El SÍ a la pregunta dos exigiría que YPFB controlara la producción, los precios y la distribución, que regulara la exportación y que incentivara la industrialización de los hidrocarburos (pues para esto, se dice, Bolivia “recuperará la propiedad” de los mismos); mientras que, simultáneamente, el NO a la pregunta tres quitaría a YPFB la posibilidad de capitalizarse con las acciones de las capitalizadas, y por tanto de cumplir con cierta eficiencia las nuevas tareas asignadas.

La combinación “suma cero” (1)

Esta combinación es parecida a la primera aquí reseñada. La respuesta NO a la pregunta cinco anula la respuesta SÍ a la pregunta cuatro. Porque, si se decide que Bolivia no exportará (NO a la cinco), entonces, ¿cómo usar el gas para negociar con Chile? (SÍ a la cuatro). Aunque este país ofreciera una franja soberana, de cualquier forma no podríamos usar el gas para compensar su concesión, porque este recurso, por decisión popular, habría sido destinado exclusivamente al consumo interno.
El NO a la pregunta cinco también causaría un conflicto jurídico muy serio para los proyectos de exportación actuales, esto es, la venta de gas a Brasil y Argentina. Y aunque el gobierno dijera que el referéndum “no tiene efecto retroactivo”, y por tanto los contratos de exportación en vigencia debieran mantenerse, no faltarían argumentos en sentido de que, siendo la exportación un acto que se repite una y otra vez (cada día al mandar al extranjero una cantidad de gas y otra de hidrocarburos líquidos por medio de ductos), entonces el mandato del referéndum puede y debe aplicarse a los envíos posteriores al miércoles 4 de agosto (fecha en la que se conocerán los resultados oficiales de la consulta). No habría, según quienes así argumentaran, en tal caso, ninguna retroactividad legal.

La combinación “suma cero” (2)

Esta es una combinación inversa a la anterior. Aquí la respuesta NO a la pregunta cuatro afecta (aunque no anula) la validez de la respuesta SÍ a la pregunta cinco. Aunque con esta respuesta afirmativa se habría decidido que Bolivia está autorizada a exportar sus hidrocarburos, en caso de que el destino fuera los Estados Unidos de Norteamérica, ¿cómo podría materializarse la exportación cuando al mismo tiempo se habría prohibido expresamente a los gobiernos bolivianos el usar el gas como un instrumento de negociación con Chile?

(Más información sección política)

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