Una
respuesta que “abroga” las demás
Esta es
la más peligrosa posibilidad de voto cruzado
de la consulta. Si el NO triunfara en la primera pregunta,
debería mantenerse la Ley de Hidrocarburos 1689, actualmente
vigente, con lo que ya no estaría en cuestión
la propiedad de los hidrocarburos en boca de pozo (pregunta
dos), la participación de YPFB en la industria de los
hidrocarburos (pregunta tres), etcétera. El presidente
Mesa lo ha dicho de manera inmejorable: responder NO a la primera
pregunta, ha señalado en la tv., “es lo mismo
que responder NO a todas las otras”.
Si a causa del NO mayoritario a la primera pregunta se
mantuviera la política de hidrocarburos vigente, es obvio que no
tendría caso diseñar —con las demás
respuestas— una nueva política petrolera contradictoria
respecto a la que se habría decidido conservar.
Sabedores de eso, algunos grupos (que la prensa ha identificado,
aunque sin decir por qué, con el MNR) han tratado de
incitar al voto negativo a esta pregunta usando malas artes,
esto es, haciendo creer a los sectores menos informados que
la palabra “abrogar” que aparece en la pregunta
significa en realidad “aprobar”. De este modo,
calculan, la mayoría votará por el NO a fin de
no “aprobar” una ley del desprestigiado ex presidente
Gonzalo Sánchez de Lozada.
Lo más curioso de esta situación es que la pregunta
número uno —que como vemos tiene el potencial
de desestabilizar el referéndum completo— fue
incluida en la papeleta, según el delegado Francesco
Zaratti, como un “relleno”. En el mismo sentido,
el presidente de los diputados, Óscar Arrien, declaró que
de cualquier manera, con referéndum o sin él,
el Parlamento hubiera abrogado la Ley 1689. Por eso, en su
opinión, la pregunta número uno es “ociosa”.
La
combinación “nacionalizadora”
Esta combinación, como se sabe, ha sido propugnada por
el MAS. Implica eliminar la anterior legislación petrolera
(SÍ a la pregunta uno), recuperar la propiedad de los
hidrocarburos en boca de pozo —con o sin renegociación
de los actuales contratos petroleros, que es otra discusión— (SÍ a
la pregunta dos), refundar YPFB (SÍ a la pregunta tres);
y al mismo tiempo: no negociar una salida para el gas a través
de Chile (NO a la pregunta cuatro) y no exportar el gas (NO
a la pregunta cinco). Esta es la combinación más
nacionalista, estatista y más orientada a debilitar
a las transnacionales que podría hacerse espacio en
este referéndum de márgenes estrechos. Si triunfara
indicaría que, pese a la intención oficialista
de asegurar el SÍ para todas las preguntas, el MAS habría
logrado establecer su propia alternativa. Sería
una gran victoria para este partido.
La
combinación “bonosolista”
Podemos
llamar esta combinación “bonosolista”,
porque ha sido propugnada por un sector del MNR, con el argumento
de defender el bonosol. Según esta posición,
la refundación de YPFB mediante la recuperación
de las acciones de los bolivianos en las empresas capitalizadas
(lo que se traduciría en un trueque entre las acciones
de YPFB y las acciones de Chaco, Andina y Transredes que son
manejadas por las administradoras de fondos de pensiones),
evaporaría la rentabilidad del fondo de capitalización
colectiva y por tanto perjudicaría gravemente el pago
del bonosol. El gobierno ha dicho que no sería así,
porque el “nuevo YPFB” también tendría
un gran valor.
Esta posición es la oficial del MNR; pero no la única.
Otro sector se inclina por la abstención el 18 de julio.
Y algunos dirigentes piden un pronunciamiento más
integral de este partido.
Si la “combinación bonosolista” triunfara,
los efectos serían otros además de la recuperación
del buen ánimo emenerrista. En tal caso se presentaría
una contradicción entre la mayoría obtenida (hipotéticamente)
por el SÍ en la pregunta dos, y la negativa a la refundación
de YPFB. El SÍ a la pregunta dos exigiría que
YPFB controlara la producción, los precios y la distribución,
que regulara la exportación y que incentivara la industrialización
de los hidrocarburos (pues para esto, se dice, Bolivia “recuperará la
propiedad” de los mismos); mientras que, simultáneamente,
el NO a la pregunta tres quitaría a YPFB
la posibilidad de capitalizarse con las acciones
de
las capitalizadas,
y por tanto de cumplir con cierta eficiencia las
nuevas tareas
asignadas.
La
combinación “suma cero” (1)
Esta combinación es parecida a la primera aquí reseñada.
La respuesta NO a la pregunta cinco anula la respuesta SÍ a
la pregunta cuatro. Porque, si se decide que Bolivia no exportará (NO
a la cinco), entonces, ¿cómo usar el gas para
negociar con Chile? (SÍ a la cuatro). Aunque este país
ofreciera una franja soberana, de cualquier forma no podríamos
usar el gas para compensar su concesión, porque este
recurso, por decisión popular, habría
sido destinado exclusivamente al consumo interno.
El NO a la pregunta cinco también causaría un
conflicto jurídico muy serio para los proyectos de exportación
actuales, esto es, la venta de gas a Brasil y Argentina. Y
aunque el gobierno dijera que el referéndum “no
tiene efecto retroactivo”, y por tanto los contratos
de exportación en vigencia debieran mantenerse, no faltarían
argumentos en sentido de que, siendo la exportación
un acto que se repite una y otra vez (cada día al mandar
al extranjero una cantidad de gas y otra de hidrocarburos líquidos
por medio de ductos), entonces el mandato del referéndum
puede y debe aplicarse a los envíos posteriores al miércoles
4 de agosto (fecha en la que se conocerán los resultados
oficiales de la consulta). No habría, según quienes
así argumentaran, en tal caso, ninguna
retroactividad legal.
La
combinación “suma cero” (2)
Esta es
una combinación inversa a la anterior. Aquí la
respuesta NO a la pregunta cuatro afecta (aunque no anula)
la validez de la respuesta SÍ a la pregunta cinco. Aunque
con esta respuesta afirmativa se habría decidido que
Bolivia está autorizada a exportar sus hidrocarburos,
en caso de que el destino fuera los Estados Unidos de Norteamérica, ¿cómo
podría materializarse la exportación cuando al
mismo tiempo se habría prohibido expresamente a los
gobiernos bolivianos el usar el gas como un instrumento de
negociación con Chile?