
Desde
el etnocentrismo diurno pasando por los universitarios campesinos
que se ven impedidos
de construir ciudadanía en su comunidad
y en la ciudad, hasta por quienes se enferman solitarios en barrios
potosinos, las miradas de los jóvenes sobre la realidad parecen
llegar desde una orilla diferente.
10
AÑOS PIEB
Un
repaso a los resultados de la Tercera Convocatoria Nacional para
Jóvenes
Trashumancias juveniles en el
Territorio de la investigación
 |
El
jurado calificador integrado por María Teresa Zegada,
Hugo Loza, Hugo José Suárez, Carlos Arze y José Luis
Exeni, aprobó 10 de 108 proyectos de investigación
presentados por los jóvenes de todo el país al
PIEB. |
Nómadas que deambulan por territorios urbanos cobijados por
la noche. Jóvenes apropiándose de las calles y las
plazas, lazo y seducción, como quien marca su
territorio. Las esquinas son los mojones en esta trashumancia
urbana.
Pero ¿Por qué las calles y las plazas son los lugares
de apropiación que eligen los jóvenes de la ciudad
de La Paz? Y ¿Qué representan para ellos estos espacios
durante la noche paceña?
“ Etnocentrismo
diurno”
Protestan.
Los adultos sólo saben de las realidades a la luz
blanca del día, hasta se podría hablar, dicen, de un “etnocentrismo
diurno”, que reluce como una moneda barata y sesga
la mirada.
“¿
A qué realidad social de los jóvenes pueden aproximarse
quienes sólo ven el día?. La realidad debe ser abarcada
en su verdadera dimensión”, afirman Javier Barrientos,
Maya Alejandra Benavides y Claudia Serrano, de entre 23 y 24 años,
integTrantes de uno de los 10 equipos de investigadores ganadores
de la III Convocatoria Nacional para Jóvenes lanzada por el
Programa de Investigación Estratégica en Bolivia (PIEB),
bajo el lema “Presente y futuro de los jóvenes en Bolivia”,
y a la que se presentaron 108 grupos que querían investigar.
Los equipos ganadores provinen de La Paz, Cochabamba, Santa Cruz,
Oruro, Potosí, Chuquisaca, Tarija y Beni. Pando
trabaja actualmente con cinco proyectos aprobados en
una convocatoria
regional en diciembre
de 2003.
“
La investigación debe ser capaz de ampliar su visión
hacia el plano de lo nocturno, donde el mundo de los jóvenes
es sustancialmente distinto al día: otros personajes, otras
actividades, otras personalidades, otros usos y nuevos procesos temporales,
de apropiación del espacio público, que se convierten,
llegado el momento, en los territorios urbanos de los jóvenes
en la ciudad de La Paz”, dicen Barrientos, Benavides
y Serrano.
¿
Por qué la noche es el momento de esa conquista? y esta apropiación ¿generará referentes
de identidad y sentimientos de pertenencia respecto al espacio territorializado
por los jóvenes?
Develando territorios
Precisamente,
estos tres investigadores se proponen develar las territorialidades
de la noche y de la apropiación que hacen los jóvenes
de calles y plazas, un tema que fue calificado de muy creativo por
el presidente del Jurado Calificador, Hugo José Suárez,
para quien varios proyectos de la III Convocatoria salieron de los
lugares comunes de la investigación y demostraron mucho ingenio
y, además un estilo riguroso en la presentación
de proyectos que responden a la escuela PIEB.
Jóvenes campesinos impedidos de construir una ciudadanía
excluidos por el Estado y también por su propia comunidad,
un tema que, por ejemplo, propuso investigar el grupo de Máximo
Quisbert, Pedro Velasco y Florencia Callisaya, con
el que tuvo un alto puntaje.
Y en tanto unos buscan encontrar identidades otros
analizan por qué se
pierden éstas, como es el caso del equipo de Patricia Uberhuaga,
Alejandra Sarabia y Rolando Arrieta, que quieren saber en torno a
las influencias del Internet en la identidad de los jóvenes
consumidores de la zona sur de Cochabamba.
Los jóvenes siempre han dado gratas sorpresas
al PIEB desde que los desafiara a investigar.
Mujeres al poder del conocimiento
Los
jóvenes quieren investigar. En realidad contraatacan a
la indiferencia de las políticas públicas desde la
investigación: “hay un gran interés suscitado
en gente joven por la investigación. Ni siquiera las propias
universidades están tan interesadas como los jóvenes,
aunque se constata que la investigación está comenzado
a jugar un rol importante como actividad académica”,
afirma el presidente del Jurado Calificador, Hugo José Suárez.
La investigación es tan importante, agrega, que un país
que ha podido lograr seriedad en sus políticas de desarrollo
tiene, con seguridad, un grupo de investigadores en distintas áreas.
Y esto parecen entenderlo bien los 28 investigadores jóvenes
que ganaron la convocatoria del PIEB y que durante cerca de un año
estarán dedicados a investigar no sólo generando conocimiento,
sino también su propio empleo.
El conocimiento es un tema que atrae a hombres
y mujeres jóvenes.
De los 28 investigadores que ganaron la convocatoria con 10 proyectos,
un 60 por ciento es mujer y un 40 por ciento varón, es decir,
como ya ocurrió con otras convocatorias
regionales, las mujeres llevan la delantera.
Y a ellas les interesa escrudiñar, también, en las
rupturas y los retos de integración que se observan en varias
regiones del país, como Tarija, donde así como hay
dos ciudades también, por supuesto, existen dos tipos de jóvenes:
los tradicionales que se reúnen en los alrededores de la plaza
principal y Colón, de Tarija, y aquellos que merodean San
Roque. Pero, cuáles son las condiciones de su realidad étnico-cultural
y lo que determina su identidad; quizá conociendo esto es
posible una acción colectiva como lo plantea Karina Olarte
Quirós y Alma Luz Forte.
Este territorio de trashumancias juveniles va
de norte a sur, cruza de este a oeste dibujando
un
mapa de la
realidad boliviana
que
se estremece con sus enfoques críticos.
Primero conoce a cayo
En
la Tercera Convocatoria, Fabiola Guachalla Roca, Carla Ariscaín
Gine y Fernando Dorado Durán mostraron que no pueden quedar
indiferentes ante la necesidad de reinserción socio-laboral
efectiva en jóvenes entre 17 y 30 años
que han violado las leyes y han sido
privados de libertad.
Este tema -ahora que se habla tanto de
seguridad ciudadana- no ha tenido la
atención que merece, pues son pocos los trabajos
de investigación sobre pese a
la necesidad social urgente que tiene.
Los jóvenes se preguntan acerca de qué está pasando
con nuestra sociedad para que genere individuos dedicados a la comisión
de delitos y la trasgresión de
los derechos humanos y materiales de
sus semejantes.
Se busca generar un conocimiento nuevo
sobre los factores que conducen a estos
jóvenes a cometer delitos, pues como dice el adagio: “si
quieres enseñar latín a Cayo, primero Conoce a Cayo
y después aprende latín”.
Y en tanto nadie quiere conocer ni a
Cayo ni el latín, Ingrid
Tapia, Paola Castro y Teodora Cruz, incursionan en las aguas oscuras
de la enfermedad desde la percepción de los adolescentes y
jóvenes en los barrios de San Cristóbal y Pailaviri,
en Potosí, que reciben cada año
a menores que parecen trashumantes salidos
de los
socavones.
Las tres investigadoras que hace tiempo
han perdido el miedo al Tío
e inician trabajo con buenos augurios quieren reconstruir una epidemiología
sociocultural de los padecimientos de los adolescentes y jóvenes
que llegan a vivir solos en la ciudad
y se ven obligados a desplegar un mundo
de estrategias
para vencer la
enfermedad.
Transición y conflicto en la inserción urbana es el
núcleo central de la propuesta de Ángela Lara Delgado,
René Oscar Coca, José Luis Jiménez para los
jóvenes de las comunidades andinas en los centros urbanos,
donde si son mujeres llegarán a desempeñar las labores
de una Trabajadora del Hogar Asalariada, un tema que en Chuquisaca
abordan Katrina Peñaranda, Álvaro Arandia y Ximena
Flores, en su proyecto “Representación Social de la
Trabajadora del Hogar Asalariada”. Se estima que 4.951 personas
trabajan en los hogares a cambio de un salario, un trabajo que se
identifica en el país con un grupo étnico particular
el cual, como los jóvenes egresados
y titulados profesionales, comienzan
trashumancias que no terminan
nunca.
Se podría decir, que esas trayectorias sólo llevan,
según opinan los investigadores Cynthia Vargas Melgar y Ángelo
Pessoa, del Beni, a la conformación de un ejército
profesional de reserva que da la batalla al discurso triunfalista
de la universidad respecto a la profesión como condición
del éxito personal cuando en estos tiempos, tal como dicen
estos jóvenes: “la profesión es todo, la profesión
es nada”.

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