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Los pobladores del Gran Chaco tarijeño denuncian contaminación por la intensa actividad petrolera en su región. Ni las comunidades ni los gobiernos locales participan de los planes de control de las empresas. Los conflictos van y vienen. Dos investigaciones del PIEB, profundizan en dos casos: Aguaragüe y río Desaguadero. El SERNAP toma la palabra.

contaminación de aguas

Aguaragüe entre el derrame y goteo de petróleo

Una vez más, como sucede desde hace 25 años, los pobladores de la serranía de Aguaragüe, que comprende buena parte del Chaco tarijeño, acaban de denunciar que la contaminación de sus aguas continúa en esta zona que provee el 70% del agua de la región. La industria de hidrocarburos además de extensiva (acapara grandes extensiones de terreno), es una de las más contaminantes por los tipos de procesos que utiliza para su producción y los riesgos que ésta implica. Ceñidas a las leyes, las petroleras que operan en Bolivia se ajustan a las reglas de seguridad; pero las contingencias, como derrames y goteos, según el Servicio Nacional de Áreas Protegidas (SERNAP), “son cotidianas”.
De acuerdo con algunos trabajos realizados por el Programa de Investigación Estratégica en Bolivia (PIEB), el control sobre las empresas concesionarias ha sido históricamente ausente y recientemente insuficiente. Tanto la investigación realizada por Walter Mamani, Nelly Suárez y Claudia García llamada Contaminación del agua e impactos por actividad hidrocarburífera en Aguaragüe, como el trabajo similar de Juan Carlos Montoya y su equipo, llamado Efectos ambientales y socioeconómicos por el derrame de Petróleo en el río Desaguadero, permiten observar cómo las empresas han explorado hidrocarburos con gran autonomía. Hace un siglo atrás, el Chaco es una de las áreas del continente donde se ha concentrado una gran actividad hidrocarburífera, pero sólo hasta la promulgación de la Ley del Medio Ambiente en 1992, el Chaco boliviano aparece enmarcado en una legislación que busca proteger su integridad de esta actividad.
Por su parte, el SERNAP, encargado entre varias tareas de velar por varias de las zonas ricas en hidrocarburos, asegura que nada nuevo hay bajo el sol. “Éste es un tema cotidiano”, afirma José Cueto, uno de los funcionarios de esta división del Ministerio de Desarrollo Sostenible. “Actualmente estamos estudiando los planes de manejo ambiental de los proyectos del Aguaragüe y las compensaciones que las empresas deben darle a los campesinos por las contingencias que se han presentado”. Contingencias que varían entre las más comunes y menores como derrames y goteos, hasta las mayores y graves, como la arraigada costumbre de las petroleras de poner en marcha planes de gran envergadura que no han sido debidamente revisados ambientalmente. Un ejemplo es el reciente caso de la petrolera Chaco S.A., en Aguaragüe, que inició una perforación sin todos las aprobaciones exigidas, tropezando con una formación geológica sensible que con las lluvias generó un fuerte impacto sobre las quebradas. El pozo no fue productivo y ahora se encuentran en la etapa de cierre y abandono, además de la compensación a los campesinos afectados, explica Cueto.

Historia y prehistoria

Cuentan Mamani, Suárez y García que la situación en términos generales es la siguiente. En el departamento de Tarija actualmente se concentra el 85,5% de las reservas probadas y probables de gas, Aguaragüe es la subregión que mayores riquezas tiene. Toda ella está sometida a intensos trabajos de prospección, explotación y transporte, además de los efectos pasivos de los campos abandonados. Entre los campos más importantes está San Alberto. Por décadas, las comunidades de Villa Montes, San Antonio, Algarrobal, Puente Ustarez, Caigua, Tarairí e Ipa, han vivido con los efectos de cada una de las etapas: exploración, perforación, producción y transporte, y cierre del campo. El derrame y el goteo de petróleo, las aguas de los tanques de lavado, sumideros, drenajes y procesos de conversión, los aditivos químicos y minerales usados, aceites y grasas de maquinaria, desechos derivados y sustancias volátiles, así como las aguas negras y residuales de los campamentos petroleros, son las principales fuentes de contaminación para las comunidades de la serranía. Y aunque Chaco S.A., Petrobras y British Gas, operan bajo niveles internacionales de seguridad, las comunidades están marginadas y les resulta imposible conocer y participar en las medidas de control.
Además de estos impactos en el punto de origen, los efectos se reparten a lo largo del sistema de transporte. Un caso sucedido a miles de kilómetros de distancia de Aguaragüe sentó un precedente sobre este tipo de contaminación ambiental en el altiplano. El derrame en el Desaguadero se produjo en enero del 2000 en el oleoducto Valle Hermoso (Cochabamba)–Sica Sica (La Paz)–Arica (Chile) que cruza este río. El crudo afectó a varias comunidades, entre ellas Toma Toma, Chuquilaca y Huancaroma, lugares donde el equipo del PIEB realizó las muestras y estudio sobre los efectos.
Pese a que las labores de limpieza por parte de la misma empresa se iniciaron pronto y los pobladores cerraron inmediatamente los canales de riego para consumo animal y humano, el goteo de la tubería afectó de diferentes maneras las aguas. También varió el calendario de pastoreo, el pasto no se renovó y el problema se prolongó hasta la temporada siguiente. La crítica situación económica y las divisiones al interior de los representantes que negociaron con las empresas, contribuyeron para que el período de compensación fuera conflictivo y terminara con un arreglo desventajoso para los pobladores.

libros y autores

Contaminación del agua e impactos por actividad hidrocarburífera en Aguaragüe, título de la investigación auspiciada por el PIEB bajo la autoría de Walter Mamani, Nelly Suárez y Claudia García.
- Efectos ambientales y socioeconómicos por el derrame de Petróleo en el río Desaguadero, a cargo de Juan Carlos Montoya, como jefe de equipo de investigación, es otra de las investigaciones del PIEB.
- Los dos textos describen los grados de contaminación de aguas en comunidades campesinas.

 

 

 

 



 

 

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