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Evo, el diplomatique

El líder del MAS pasó los primeros días de mayo en París. Fue uno de los invitados al cincuenta aniversario de Le Monde Diplomatique, el más famoso periódico de zurdas del mundo. Adivine con quién compartió escenario. Prepárese: Jacques Derrida, el filósofo francés más pesado luego de la muerte del Bordieu. Tony Negri, autor de una de las biblias del movimiento antiglobalización: Imperio; Noam Chomsky, el gran lingüista estadounidense que se dedica, ahora, principalmente, a predicar en contra de los líderes de su país; Eduardo Galeano, bien conocido; Régis Debray, el intelectual francés de Ñancahuazú…

Suspiros franceses

Para salir bien librado de semejante convite, Morales decidió aparecer como la víctima de una persecución de parte del orden establecido: “Anteayer me trataban de comunista, ayer de narcotraficante y hoy soy terrorista”, dijo. Curioso “terrorista” que se reúne cada tres por cuatro con el Presidente de Bolivia, pone una pregunta en la boleta del referéndum, decide sobre cargos y políticas, entre otras cosas. El problema de Morales en ambientes como el del “Diplo” es que lo critiquen como “conciliador” por su apoyo a la democracia representativa. Y, entonces, carga las tintas. Pero no necesita hacerlo. No debería preocuparse si lo denunciara un periódico que apoya contra viento y marea nada menos que la “revolución” del Líder Incontrastable de Venezuela…

Profanación oficial

Lo que, siendo otra persona, hubiera sido tratado como una profanación, tratándose de una heroína debe considerarse —nos propone la burocracia nacional— un homenaje. Resulta que las autoridades chuquisaqueñas no tuvieron mejor idea para celebrar otro aniversario natalicio de Juana Azurduy de Padilla que sacar sus restos mortales de la Casa de la Libertad, donde debieran reposar tranquilamente, y llevarlos a la Catedral de la ciudad (y, suponemos, de vuelta a la Casa de la Libertad). Como si fuera una reliquia medieval. ¿Es que no saben que, en el siglo veintiuno, a los muertos se los deja que “descansen en paz”?
Por lo visto, los mejores servidores de la Patria tienen que seguir a su servicio incluso después de haber fallecido.