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En esta oportunidad, el comentarista sostiene que aquellos que busquen artes marciales made in Hong Kong en Kill Bill 2 se llevarán el chasco, puesto que la vengadora dirime su lío con el perverso Bill mediante batallas verbales.

KILL BILL 2

Quién haya tenido la ocasión de leer alguno de mis anteriores comentarios acerca de las hechuras de Quentin Tarantino sabrá que no soy uno, de los muchos, admiradores del director. Mi problema con Tarantino estriba en no haber podido encontrar en ninguna de sus películas, incluyendo la mítica Pulp Fiction, una equivalencia adecuada entre el exhibicionismo formal que caracteriza su estilo y el trabajo sobre los otros ingredientes de un relato dramático: personajes, atmósfera, diálogos, etc. Su manera de contar siempre me pareció afectada de convulsiones, con arranques visuales prometedores y largos divagues narrativos, usados para preparar el siguiente directo al mentón del espectador, pero poco funcionales para armar relatos sostenidos, limpios y fluidos. Aun admitiendo que Kill Bill 2 es un producto entretenido a ratos, mi juicio no ha cambiado de manera sustancial.
Los entretelones de la producción son conocidos. Inicialmente Tarantino se propuso hacer una obra cercana a las 3 horas y media de duración; pero luego de un duro combate con los productores debió resignarse a dividir en dos partes su historia. La consecuencia fue una primera entrega más espasmódica que de costumbre, donde todos los hilos dramáticos quedaban sueltos y la trama no llegaba finalmente a ningún lado. Por comparación, el segundo episodio es mejor, se sostiene de modo autónomo y cierra la historia con un desenlace esperado. Pero una sencilla operación aritmética anticipa las debilidades luego confirmadas a lo largo del metraje. Veamos: si la duración original orillaba los 190 minutos y la primera parte insumió 108, sumando los 130 de esta segunda, tenemos 238, o sea un excedente de 40 minutos. La respuesta es que todos estaban en el episodio anterior y se reiteran en el presente. Para decirlo de otra manera, sobra un 25% que pudo haberse cortado sin afectar en absoluto la dinámica narrativa. Más bien al contrario, la poda hubiese beneficiado al clima de la descripción y a la contundencia del resultado. No obstante el desmesurado ego del realizador vuelve a imponerse sobre los intereses del tratamiento.
Este arranca donde terminaba la truncada Kill Bill 1, con La Novia liándose a tiros para salvar su pellejo de las torvas intenciones de una pandilla de malandrines mandada por Bill. El prólogo da la impresión de inaugurar otra larga colección de secuencias hiperquinéticas, sin embargo si aquella rendía tributo a las películas sobre la yakuza —la mafia japonesa— , esta homenajea al spaghetti western a la Sergio Leone, incluyendo fragmentos de las bandas sonoras creadas por Ennio Morricone. Se llevarán el chasco aquellos que busquen otro rosario de escenas tomadas de los filmes de artes marciales made in Hong Kong, puesto que la vengadora tenaz dirime en la oportunidad su lío con el perverso Bill mediante batallas verbales antes que a través de secuencias de balazos y patadas voladoras.
Los momentos de acción son breves, brutales y expeditivos. El resto es diálogo, con mucha insistencia en los antecedentes biográficos de los antagonistas y múltiples circunloquios prescindentes en torno a secundarios sin identidad ni espesor. De lo ya visto hay un dilatado bis de la masacre en la capilla durante el día de la boda y otro acerca del proceso de entrenamiento de La Novia. Esta última, lo mismo que Bill, han dejado empero de ser piezas funcionales al despliegue físico, cobrando volumen como personajes, sesgo que redunda a favor de la superioridad de la secuela respecto a su antecedente. Así Uma Thurman y David Carradine encuentran un sostén más sólido para sus cualidades y le sacan el debido partido.
Tarantino vuelve a exhibir su estilo pop un tanto extemporáneo y nutrido por una cinefilia iconoclasta, reciclando con cierta ironía géneros menores, películas clase Z, canciones perdidas y actores en paro. Reincide asimismo en los malabares formales típicos de su obra: secuencias en blanco y negro, alteración del formato del cuadro, pantalla dividida, momentos de oscuridad total. Son partes que funcionan sueltas sin sumar al total. Esto me reafirma en la impresión que tuve cuando una salva de elogios críticos saludó el estreno de Pulp Fiction, afirmando estar en presencia de un trabajo que señalaba el momento inaugural de una obra trascendente, parecer que se me antojó apresurado. Opino, como entonces, que Tarantino es un tipo hábil e inteligente; pero sigo dudando que sea talentoso e innovador.

FICHA TÉCNICA.- Tit. Orig: Kill Bill Vol. 2 - Dirección: Quentin Tarantino - Guion: Quentin Tarantino, Uma Thurman- Fotografía: Robert Richardson- Montaje: Joe D’Augustine, Sally Menke - Diseño: Juiping Cao, David Wasco- Arte: Daniel Bradford- Música: RZA, Robert Rodríguez – Efectos: Jason Gustafson, Jennifer Lee – Producción: Lawrence Bender, Koko Maeda, Kwame Parker, Erica Steinberg, Bob Weinstein- Intérpretes: Uma Thurman, David Carradine, Michael Madsen, Daryll Hannah, Cia Hui Liu, Michael Parks, Perla Haney-Jardine, Christopher Allen Nelson, Bo Svenson, Jennifer Cooper, Jeannie Eppers, Claire Smithies, Clark Middleton, Larry Bishop, Sid Haig, Reda Beede, Samuel L. Jackson, Caithlin Kets, Laura Coyouette, Stevo Polyi, Shara Stein, Venessa Valntenio, Vivica A. Fox, Helen Kinn, Lucy Liu, Stephanie L. Moore, Adan Blanz, Tom Hartig, David Kudell, Alan Meyerson, Todd Nielsen, Jan Tittle, David Young - USA /2004.