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El referéndum en Suiza

Señor Director:

Soy suizo residente más de 15 años en Bolivia con hijos bolivianos. A lo largo de los años trabajados como profesional independiente en este país, observo y me preocupo por los constantes peligros que corre esta mi segunda Patria.
Duele tener que observar que agrupaciones sociales, para hacerse escuchar, se crean obligados a utilizar métodos dañinos para el desarrollo y la economía del país; aunque sus demandas sean muy justas.
Por mi formación en Suiza conozco muy bien que existen instrumentos democráticos sencillos, que dan la oportunidad a todos los ciudadanos de ser escuchados por el Gobierno.
En la Constitución de Suiza está previsto el referéndum y la iniciativa popular. Estos son los mecanismos democráticos y pacíficos que tiene el pueblo para proponer, y desde mayo de 1874 estos instrumentos se practican.
Cada posible cambio de la Constitución propuesto por el Gobierno pasa por el referéndum obligatorio, es decir, se aprueba o rechaza por el voto popular mayoritario.
Por otro lado, con una iniciativa popular a través de 100.000 firmas los ciudadanos pueden proponer algún cambio constitucional que debe ser presentado al voto popular en un lapso de 18 meses. En Suiza en ningún momento se podrá modificar la Constitución sin la aprobación mayoritaria del pueblo.
A su vez, las leyes complementarias a la Constitución están elaboradas y aprobadas por la Cámara Alta y Baja, como corresponde, y también existe la posibilidad del referéndum facultativo.
Por último, el pueblo tiene la oportunidad de intervenir en la elaboración de leyes. Con 50.000 firmas se obliga al Gobierno a hacer una votación popular en un lapso de 100 días y este tipo de votaciones se realiza 4 a 5 veces al año. Gracias a estos mecanismos democráticos no hay marchas, bloqueos ni manifestaciones por razones de descontentos sobre la ley.
Cuando me puse a imaginar la aplicación de estos instrumentos democráticos en Bolivia soy muy consciente de varias diferencias, sobre todo referidas a que una aplicación de estas prácticas lleva más de un siglo en Suiza, y esto implica justamente procesos de muy largo plazo. No obstante a manera de compartir mi inquietud menciono estos ejemplos:
De octubre 2003 a esta fecha hay un fuerte rechazo a la exportación de gas. Como la exportación se regula a nivel de ley, con la colección de 50.000 firmas se obligaría al Gobierno a dejar la decisión al pueblo en un lapso de 100 días.
Existe un descontento evidente con el cuoteo político que provocó un fuerte rechazo de la población al gobierno de Goni y sus aliados en particular y del sistema político en general. Para proponer un posible cambio adelantado o una ratificación del Gobierno se necesitarían 10.000 firmas, pues se trata de un tema constitucional, de esta manera se obliga al Gobierno a una votación en un lapso de 18 meses, el resultado define el cambio o la consolidación.
La polémica sobre la ley 1008 y la Ley de Hidrocarburos se resuelve sencillamente con una votación después de que se presentan 50.000 firmas en un lapso de 100 días. De esta manera se ve si el pueblo rechaza o aprueba la norma.
En realidad, creo, como una reflexión final, que si en Bolivia aceptaríamos verdaderamente las reglas democráticas (con derechos y obligaciones) no se necesitaría la Constituyente, porque sólo el pueblo podría cambiar o aprobar una propuesta de cambio de Constitución. No sería necesario bloquear, marchar, ni hacer huelga por todo y por nada, para intervenir en decisiones gubernamentales. Más aún, con la votación popular se evita que agrupaciones minoritarias impongan sus demandas. En síntesis, para que verdaderamente funcione la iniciativa popular y el referéndum tenemos todos que aceptar y practicar las reglas democráticas disciplinadamente, ahí está la madre del cordero, en Suiza, aquí y en cualquier parte del mundo.

Jorge Steiger

Inmunidad

Señor Director:

Qué lamentable noticia la que da cuenta de que el Senado de la República ha aprobado un proyecto de ley que ofrece inmunidad a los ciudadanos norteamericanos ante la Corte Internacional de las Naciones Unidas. Qué humillación para nuestro país, signatario de la resolución que ha creado este alto tribunal y que EE.UU. también la firmó antes de dar marcha atrás, más todavía cuando deberíamos estar orgullosos de que un boliviano lo integre.
Permanentemente se ha hecho referencia a que Bolivia debe respetar los acuerdos internacionales, pero parecería que esto se menciona sólo cuando aquellos suponen sacrificios sociales y económicos (ilegalización de la coca) o pérdida de jurisdicción de nuestra justicia frente a la poderosa voracidad de intereses extranjeros. ¿Cuál es ahora el justificativo?
Ojalá que la Cámara de Diputados analice a profundidad este tema para no dar paso a la aprobación de este proyecto.

Diego Cuadros Anaya
C.I. 762797 Cbba

Protesta

Señor Director:

Quedé muy sorprendido con la portada de PULSO de la semana anterior (Edición 247) donde se encuentra mi fotografía, utilizada sin mi consentimiento.
Camaradas, vecinos y gente que me conoce me tratan ahora como “golpista” por efecto de esa publicación, y otros creen que yo he vendido dicha fotografía a PULSO, con lo que mi imagen pública está ahora muy dañada.
No dudo de su amable comprensión respecto de este asunto,

Sgto. 1ro. Topógrafo
Jesús Félix Apaza Quispe

Nota de la Dirección: Don Jesús Apaza Quispe tiene toda la razón para su queja, y aquí le ofrecemos las disculpas del caso, aclarando, además, que la publicación de su fotografía no fue hecha mediante transacción comercial alguna.