
La
elaboración del último
informe del PNUD contó con la participación de
más de un centenar de analistas, 32 presidentes o ex
presidentes, más de 200 líderes políticos
o sociales y casi 19 mil ciudadanas y ciudadanos encuestados
en 18 países.
“La democracia en América
Latina 2004”
Temor y temblor en una aldea latinamente
globalizada
Oscar
E. Jordán Arandia
"
Temor y temblor". Así titula uno de los grandes ensayos
de la filosofía occidental, escrito por Sören Kirkeegard.
Así también puede percibirse la situación de millones
de ciudadanos latinoamericanos que luchan por preservar sus derechos
civiles, sociales y políticos en una democracia que –años
más o años menos– está consolidándose
paulatinamente en medio de los percances que acarrea el contexto mundial
de una “aldea globalizada”. Esta “aldea globalizada”sirve
de pretexto para que algunos actores externos e internos se aprovechen
económica y políticamente de estas naciones, débiles
todavía para sostener su desarrollo democrático.
¿
Cuál es el lugar de la política en América Latina? ¿Existe
la necesidad de una nueva estatalidad? ¿Qué papel debe
jugar el Estado? Con este tipo de interrogantes el Informe 2004 del
Programa de las Naciones Unidas Para el Desarrollo (PNUD), titulado: "La
democracia en América Latina: hacia una democracia de ciudadanos
y ciudadanas", abre un debate muy importante para las 18 naciones
que integran esta región.
Si bien era obvio que el informe del PNUD no iba a ser –como
se dice popularmente– una taza de leche, no deja de sorprender
la dureza con que este informe refleja la situación actual de
una región en la que convergen necesidades irresueltas que giran
entorno a la sociedad civil, a la política, a la democracia,
al régimen estatal, al Estado en sí, a la globalización,
al proceso económico y al rol que cumplen y deberían
cumplir los actores de este proceso.
¿
En qué se percibe la "dureza" de este informe? Se
preguntará el lector. En el descubrimiento de las zonas obscuras
que se entrelazan en el defectivo y diverso panorama latinoamericano.
Defectivo, porque aún permanecen estructuras políticas
que omiten los problemas centrales –y al hacerlo "vacían
de contenido las opciones ciudadanas"– y, además,
porque en América Latina se sostiene un tipo de Estado sin poder
que "transforma el mandato electoral en una expresión de
voluntades sin consecuencias". Una sociedad sin participación
activa –como la que ahora se observa en el conjunto de los países
latinoamericanos– lleva, tarde o temprano, a “una peligrosa
autonomía del poder, que dejará de expresar las necesidades
de los ciudadanos".
Radiografía
del informe
El
texto de este informe es el primer resultado de las metas planteadas
por la Junta Ejecutiva del PNUD, que aprobó, en el segundo
Marco de Cooperación Regional para el período 2001-2005,
la “preparación
de un informe sobre el estado de la democracia en América
Latina [que] será resultado de actividades conjuntas de
académicos
y agentes políticos y sociales de la región".
Básicamente, el contenido del texto se organiza alrededor de
tres preguntas: ¿cuál es el estado de la democracia en
América Latina?, ¿cuáles son las percepciones
y cuán fuerte es el apoyo de líderes y ciudadanos a la
democracia? y, por último, ¿cuáles serían
los principales temas para un debate orientado a lograr un mayor avance
en la democracia para los ciudadanos?
Para responder a estas preguntas, se precisó la base conceptual
utilizada en el estudio y se contextualizó el desarrollo de
la democracia en una región con altos niveles de pobreza y desigualdad.
Los datos fueron obtenidos a través del uso de diversos instrumentos
empíricos aplicados: Indicadores e índices de las ciudadanías
política, civil y socia, una encuesta de opinión respondida
por 18.643 ciudadanos de los 18 países y una ronda de consultas,
a 231 líderes, sobre los retos de la democracia en América
Latina.
No está fuera de todos estos enfoques la participación
constante y activa de Bolivia. Carlos Mesa, el Cardenal Julio Terrazas,
Jaime Paz Zamora, Jorge Quiroga Ramírez,, Gonzalo Sánchez
de Lozada, Fernando Calderón, Esther Balboa, Carlos Calvo, Gustavo
Fernández Saavedra, Martha García y Fernando Mayorga,
fueron parte de la elaboración de este informe.
Cada uno de ellos, de manera separada, trabajó en distintas
etapas, como la estructuración del marco teórico, con
la elaboración de artículos sobre temas de la agenda;
en la Ronda de Consultas, en seminarios, talleres y reuniones con autoridades
de las Naciones Unidas.
"
La democracia en América Latina: Hacia una democracia de ciudadanas
y ciudadanos" recoge las percepciones de Argentina, Bolivia, Brasil,
Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras,
México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República
Dominicana, Uruguay y Venezuela.
Equilibrismo
en democracia
El
panorama de América Latina –según los análisis
extraídos del informe– ha progresado notablemente
en cuanto a la democratización del régimen
de acceso al gobierno: "Antes
del inicio de la ola de transiciones a fines de la década
de 1970, la mayoría de los países en la región
tenían
regímenes autoritarios. Desde entonces, el progreso
ha sido muy marcado.
Si bien el progreso es marcado, también se resalta la difícil
tarea latinoamericana de sostener estas democracias. Desde 1977 hasta
el 2004, se percibe una serie de conflictos que pusieron en riesgo
la estabilidad de la democracia en todos los países de América
Latina, en diferentes períodos y con sus propias características.
Es el caso de los países del Mercosur y Chile, por ejemplo, –con
la excepción de Paraguay– ya habían roto alrededor
de 1990 con los regímenes militares. Desde entonces, mantuvieron
regímenes democráticos, frágiles y sin poder satisfacer
las necesidades de su población.
Los países centroamericanos —a excepción de Costa
Rica— tienen democracias más frágiles todavía,
pues, en los noventa, aún trataban de resolver conflictos violentos,
guerrillas, terrorismo, etcétera. Recién el 2002 esta
subregión era electoralmente democrática.
Los países andinos empezaron la década de 1990 con regímenes
democráticos, algunos como Colombia y Venezuela con ya dos décadas
de democracia; otros como Bolivia, Ecuador y Perú apenas salían
de una transición desde regímenes militares entre fines
de los setenta y principios de los ochenta: "Sin embargo, durante
la década de los noventa esta subregión comenzó a
enfrentar serios problemas que llevaron, inclusive, a poner en peligro
sus regímenes políticos".
Finalmente, México registró una transición a la
democracia, lenta pero sostenida, que culmina con la presidencia de
Ernesto Zedillo.
Se observa claramente, en los procesos electorales, una democracia
latinoamericana
frágil. Entre 1990 y 2002 –señala el informe– se han
celebrado un total de setenta elecciones nacionales y en trece casos hubo problemas
significativos. "En dos oportunidades (República Dominicana 1994
y Perú 2000) la comunidad internacional consideró que los problemas
fueron de tal magnitud que ponían en cuestión el carácter
democrático del procedimiento electoral".
Estado
en mal estado
Construir
una nueva legitimidad para el Estado es una de las propuestas concretas
de este informe. Advierte que ninguna democracia podrá sostenerse "sin
un Estado capaz de promover y garantizar el ejercicio ciudadano".
Las democracias electorales –que son cuestionadas en este informe por su
anacronismo– se nutren de aquellos Estados débiles y uno de los
desafíos de los latinoamericanos es, precisamente, la construcción
de una democracia ciudadana, la cual: "requiere de una estatalidad que asegure
la universalidad de los derechos".
Las democracias electorales tuvieron un rol importante en su tiempo.
Sirvieron para garantizar las libertades y el derecho a decidir
por nosotros mismos: "trazaron,
en muchos de nuestros países, la división entre la vida y la muerte".
En cambio, lo que ahora debe enfrentarse es una democracia ciudadana que permita
hacer efectivas las necesidades y los derechos de los ciudadanos. Se trata de
pasar de ser simples electores a ser verdaderos ciudadanos, y de utilizar las
libertades políticas como una palanca: "para construir la ciudadanía
civil y social".
Surge por lo tanto la necesidad de generar un debate con el fin
de viabilizar un Estado capaz de hacer converger los procesos sociales,
de sobrellevar
los conflictos sin avasallar los derechos civiles y la seguridad
jurídica
así como garantizar el funcionamiento efectivo del sistema legal. La regulación
de los mercados, los equilibrios macroeconómicos, el fortalecimiento de
los sistemas de protección social, basados en los principios de universalidad,
son imprescindibles: "para asumir la preeminencia de la democracia como
principio de organización social".
Paciencia
política
Quizá los
más radicales se cuestionen –o le cuestionen al
informe del PNUD– la necesidad vital, imprescindible,
de incluir a los desacreditados políticos en los nuevos
desafíos que buscan una
democracia acorde a las demandas sociales.
No es posible sostener una democracia sin que confluyan los
partidos políticos
como instancias de representación y deliberación. Lo cual no significa,
de ninguna manera, que se mantenga los anquilosados hábitos de comportamiento
que tienen los partidos. Sin embargo, tampoco debe exigirse a los políticos
un comportamiento que no tienen las instancias sociales y civiles.
"
El Informe plantea que el punto de partida para fortalecer la democracia pasa
por revalorizar el contenido y la relevancia de la política". Los
problemas y desafíos de la democracia debieran solucionarse desde dentro
y no desde afuera de las instituciones democráticas, lo que permitiría
retomar el carácter ordenador y estructural de la política entorno
a las decisiones de la sociedad.
"
Existe una importante relación entre la ciudadanía y las organizaciones
de la sociedad civil. Ellas son sujetos relevantes en la construcción
democrática, en el control de la gestión gubernamental y en el
desarrollo del pluralismo. Resulta fundamental promover estrategias de fortalecimiento
de la sociedad civil y de su articulación con el Estado y los partidos
políticos. El Informe aboga por formas alternativas de representación
que, sin reemplazar a las tradicionales, las complementen y fortalezcan".
No hay nada aquí –advierten los autores del informe– que suponga
una: "reivindicación sentimental de los políticos, sino la
sencilla advertencia de que la democracia no es una construcción idílica";
sino una complementariedad de los intereses y las pasiones de los ciudadanos,
dentro de las estructuras de poder.
Globalización
y economía
El
temor a la globalización es, para el PNUD, una brecha latinoamericana
que hay que zanjar, ya que se advierte en este estudio "una
suerte de fatalismo frente a este fenómeno"
La discusión acerca del impacto que genera esta realidad de la "aldea
global" –de la cual forma parte, inevitablemente, América Latina–,
entorno de la soberanía interior de los estados, exige nuevas estrategias
que fortalezcan la autonomía de las naciones latinoamericanas y, tal como
señala el informe: "justamente la política es la fuerza que
puede construir espacios autónomos".
Respecto a la situación económica de la región el informe
del PNUD devela una contradicción en la capacidad que se tiene para incorporar
a la economía como un tema de la democracia y de la sociedad.
"
El debate sobre la economía, con la excusa de su complejidad técnica,
se retira crecientemente de la discusión pública y de las opciones
reales de los ciudadanos al momento de votar. A la luz de estas realidades parecería útil
que a la consabida frase: ‘las cuestiones técnicas no se votan’,
opongamos la de: ‘el bienestar de una sociedad no se decide en un laboratorio
de técnicos’, por más ilustrados que éstos sean".
A esto se suman las características que actualmente tienen los sistemas
económicos, no sólo en América Latina. sino en el resto
de los países: "En ningún otro período de la historia
mundial –con la excepción transitoria de la década de 1930– fueron
tan graves como hoy los problemas de la economía mundial: Desocupación
masiva, incremento de las desigualdades y la pobreza en los países ricos,
extensa miseria y crisis recurrentes en numerosos países en desarrollo,
exacerbación de la desigualdad entre países".
Ante esta crítica situación mundial, más que ninguna otra
antes vivida en el planeta, se explica la fragilidad de las democracias latinoamericanas,
las cuales dependen de un conjunto de factores: "La democracia hace a la
vida, es mucho más que un régimen de gobierno. Es más que
un método para elegir y ser elegido. Su sujeto, más que el votante,
es el ciudadano".
| Preguntas para evaluar
la Democracia
Pregunta
p32st: ¿Con cuál de las siguientes frases
está usted más de acuerdo?: "La democracia es
preferible a cualquier otra forma de gobierno", "En algunas
circunstancias, un gobierno autoritario puede ser preferible a
uno democrático", "A la gente como uno, nos da
lo mismo un régimen democrático que uno no democrático".
Pregunta p35st: Si usted tuviera que elegir entre la democracia
y el desarrollo económico ¿qué diría
usted que es más importante?
Pregunta p37no2: ¿Usted cree que la democracia es indispensable
como sistema de gobierno para que este país pueda ser un
país desarrollado?, o ¿usted cree que no es indispensable;
es posible llegar a ser un país desarrollado con otro sistema
de gobierno que no sea la democracia?
Pregunta p38stb: ¿Está muy de acuerdo, de acuerdo,
en desacuerdo o muy en desacuerdo con la siguiente afirmación: "No
me importaría que un gobierno no democrático llegara
al poder, si pudiera resolver los problemas económicos"?.
Pregunta p39st: Hay gente que dice que sin Congreso Nacional no
puede haber democracia, mientras que hay gente que dice que la
democracia puede funcionar sin Congreso Nacional. ¿Cuál
frase está más cerca de su manera de pensar?
Pregunta p40st: Hay gente que dice que sin partidos políticos
no puede haber democracia, mientras que hay otra gente que dice
que la democracia puede funcionar sin partidos. ¿Cuál
frase está más cerca de su manera de pensar?
Pregunta p41st: Algunas personas dicen que la democracia permite
que se solucionen los problemas que tenemos en el país.
Otras personas dicen que la democracia no soluciona los problemas. ¿Cuál
frase está más cerca de su manera de pensar?
Pregunta p28ua: Si el país tiene serias dificultades, ¿está muy
de acuerdo, de acuerdo, en desacuerdo o muy en desacuerdo con que
el presidente: "no se limite a lo que dicen las leyes "?
Pregunta p28ub: Si el país tiene serias dificultades, ¿está muy
de acuerdo, de acuerdo, en desacuerdo o muy en desacuerdo con que
el presidente: "ponga orden por la fuerza "?
Pregunta p28uc: Si el país tiene serias dificultades, ¿está muy
de acuerdo, de acuerdo, en desacuerdo o muy en desacuerdo con que
el presidente: "controle los medios de comunicación "?
Pregunta p28ud: Si el país tiene serias dificultades, ¿está muy
de acuerdo, de acuerdo, en desacuerdo o muy en desacuerdo con que
el presidente: "deje de lado al Congreso y los partidos"?
Fuente: Latinobarómetro 2002. cuadro 1 |
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