¡GLUP!
El tipo, “alguna
vez empleado bancario y dirigente sindical”, “ha
convertido su curul en trinchera vociferante para la caída del que él
llama ‘Traidor’…”. Esto escribió el FelinoEscribidor
hace siete días, en esta misma columna.
Pero además, reprodujo una frase del tipo: “...¿Golpistas
nosotros?, ¡por favor!, aquí el único golpista es el
Gran Traidor de la esquina del frente...”.
Y dijo el GatoMalandrín algo más: “¿Quién
es el tipo?, ¿quién puede ser? Adivine, adivinador”.
Y el tipo respondió, vía e-mail:
"
Te devuelvo gentilezas, GatoRufián, GatodeMontesPardos, ¿Crees
que me asustas?: ¡nunca minino de bigote caído! Sí, fui
bancario, dirigente sindical y ahora tengo un curul, GatoCimarrón. ¡Y
qué! No te me asustes tú, GatoPeludo, tú que andas
por los tejados y que por eso miras desde tus alturas las cosas distintas,
es
decir, distorsionadas, GatoMojigato.
“
Y me ratifico: no se trata sólo de una traición del TRAIDOR,
sino de oportunismo, GatoDesinformado. Porque ese señor —ya
es hora de que te enteres GatoPillastre— tuvo mucho tiempo para evitar
la matanza de Warisata y de Senkata. ¿Y me puedes decir que hizo para
evitarla GatoRufián? ¡Nada, absolutamente nada!, igual que tú —que
esperas asechando en tu columna— el TRAIDOR estuvo asechando el momento
para saltar al poder. Hizo cálculos, hizo números, contó los
días junto a los muertos. Y ellos —sólo ellos GatitoBueno— eran
el pasaje que necesitaba para la sucesión.
“
Pero además, GatoPardo, este señor, sabía que el Zorro
era una porquería, que prefería la bala antes que el análisis.
No sabes pensar, sólo maullar, GatoMalaLeche, y lo peor es que te
prestas a defender lo que no conoces. ¡Pobre GatoEscaldado! Finalmente,
adivina qué puede pasar si se conoce que este señor —el
TRAIDOR— también recibió, de ciertos dineros oscuros,
un porcentaje para pagar sus deudas mediáticas.
“ Saludos:
El Adivinador”.
[Leída
que fue la carta de respuesta, tan generosa en adjetivos, tan vaporosa
en sus disquisiciones y tan venenosa en sus apreciaciones, al GatoWeb
no le quedó más que tragar saliva, emitir un ¡GLUP!
y llamar a Palacio Quemado]
