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El centenario del nacimiento del insigne historiador cruceño debe ser motivo, aparte de su recordación, dice el autor, para reflexionar sobre la actual circunstancia nacional cuando brotan, por una y otra parte, señales de desarticulación y de conflictividad estimuladas por la ignorancia de nuestras realidades constitutivas.
Humberto Vázquez Machicado, 1904-2004
Jorge
Siles Salinas,
Presidente de la Academia Boliviana de Historia.
Escribo hoy, 27 de abril, al
cumplirse los cien años del nacimiento,
en Santa Cruz de la Sierra, de un prócer en el campo de la historia,
las letras y, sobretodo, prócer de una visión profunda de
la identidad boliviana. Su vida se extinguió a los 53 años,
aquí en La Paz, ciudad a la que estuvo íntimamente vinculado
por su trabajo intelectual, su actividad en la Cancillería y, ante
todo, por el profundo afecto que nunca dejó de experimentar hacia
esta urbe que le inspiró buena parte de lo mejor de su obra. La
brevedad de su trayectoria no le impidió producir una obra fecunda
gracias a la laboriosidad que puso en todos sus empeños, así como
también a la capacidad, reconocida por todos, de acumular datos,
extender su afán cultural en los diversos ámbitos del saber,
dedicando día a día su inteligencia, erudita y sensible,
a la investigación, a la enseñanza y al servicio de Bolivia.
La nobleza de espíritu, la generosidad y la modestia son atributos
que caracterizaron la otra vertiente de su personalidad: la moral. Afortunadamente,
no se vio envuelto en el torbellino de pasiones políticas de su
tiempo. Pero no fue sólo por eso, sino particularmente por una íntima
inclinación de su espíritu, por lo que no cayó ni
en la acrimonia, ni en la soberbia, ni en la estrechez de espíritu
que induce a ver todo y a todos como incapaces de merecer un juicio optimista
acerca de su destino; circunstancias que ensombrecieron en gran medida
la actuación de otros hombres de valía en aquel período
de nuestra vida pública.
Obras Completas
La
capacidad incomparable de este gran hombre de letras cruceño
se pudo apreciar en toda su magnitud en 1988, cuando se produjo en
nuestra ciudad la deslumbrante aparición de los siete volúmenes,
magníficamente impresos, de sus Obras Completas. Edición
lograda, tras más de diez años de esfuerzo continuo,
gracias al Ing. Alberto Vázquez Machicado colaborado con la
valiosa ayuda del Arq. Guillermo Ovando Sanz; ella constituyó el
mayor homenaje que pudo rendirse a su memoria. Es éste uno de
los más bellos
ejemplos, en nuestro país, de continuidad en una empresa bibliográfica
que honra a Bolivia y que presta un servicio incalculable a la cultura
nacional, realizada gracias a la vinculación familiar entre
el autor y su heredero y editor, Alberto Vázquez. Hasta aquí he
nombrado sólo a uno de los hermanos, pues al otro, José,
muerto también
a temprana edad, está dedicado el séptimo volumen de
esa edición monumental. José y Humberto trabajaron juntos
en notables tareas archivísticas y bibliográficas, y
ambos son reconocidos por su notable aporte al conocimiento de nuestras
fuentes históricas.
El más reciente acto de reconocimiento a los hermanos Vázquez
Machicado ha sido la edición de la revista Signo, edición
2002 (ns.60, 61 y 62), bajo la dirección del eminente académico
boliviano de la lengua Carlos Coello Vila. Una edición de 660 págs.
en la que se recogen textos antológicos de ambos autores, comentarios
de escritores actuales o ya fallecidos, así como una valiosa colección
de fotografías, evocaciones y aportes bio-bibliográficos
en un volumen que se adelanta, en dos años, a la conmemoración
del centenario de Humberto Vázquez y que representa un dignísimo
testimonio de valoración, através del tiempo, de la obra
de bolivianos insignes.
Visión unitaria
De
probada utilidad para la enseñanza de la historia de Bolivia
ha sido el volumen, continuamente reeditado, del Manual de Historia
de Bolivia, escrito en colaboración por José y Teresa Gisbert
de Mesa, Humberto Vázquez Machicado y Dick Ibarra Grasso;
añadiendo
el nombre de Carlos de Mesa para la parte contemporánea.
Correspondió a
Vázquez Machicado el período de la República.
Los Arqs. de Mesa han recordado últimamente las circunstancias
en que se realizó ese libro, destinado a cambiar la perspectiva
y el enjuiciamiento histórico sobre el desenvolvimiento
de nuestra nacionalidad. El nuevo enfoque consistió, primeramente,
en añadir el proceso
histórico del oriente de Bolivia al desarrollo unitario
de la nación
, pues en los textos de enseñanza escritos anteriormente
se daba preferencia e incluso, a veces, exclusividad, al desenvolvimiento
político
y social del occidente del país. En segundo término,
dejando de lado la antigua concepción que da inicio a nuestra
historia en los sucesos de la independencia, esta obra amplía
esa visión
a los siglos XVI, XVII y XVIII, recuperando asímismo el
legado de las culturas precolombinas. Fue éste un paso decisivo
para la comprensión
integral de las etapas diversas de nuestro pasado.
Ya Humberto Vázquez había propuesto esta imagen nueva sobre
los orígenes de nuestra nacionalidad en un libro de 1976, en el
que sostiene, con rica base documental, que Bolivia tiene sus raíces
históricas en el encuentro de las corrientes fundacionales que partieron
desde el núcleo Charcas-Potosí a la conquista del Oriente,
con las que salieron desde el Paraguay hacia las llanuras que se extienden
más allá del Chaco, en las que habría de erigirse
Santa Cruz de la Sierra, continuando esta labor colonizadora en dirección
a Charcas. Así, Bolivia es la continuación de Charcas y la
Audiencia del mismo nombre es el núcleo germinal de la actual Bolivia.
Labor polifacética
Muchas son las vertientes de la personalidad creativa, del hombre a quien hoy recordamos, que han sido evocadas y puestas en relieve por numerosos críticos bolivianos. Entre ellas figuran las de su permanencia por siete años como Cónsul General de Bolivia en Hamburgo, así como su labor, junto a la de su hermano José, en la búsqueda de materiales históricos en el Archivo de Indias de Sevilla y en el del Vaticano, útiles para la fijación de los límites de Bolivia con Brasil y Paraguay. Esta labor se vio interrumpida por la concurrencia del joven investigador a la guerra del Chaco, en la que cumplió diversas tareas como combatiente y enlace de comunicaciones. Más tarde ocupó cargos de responsabilidad, junto con Dionisio Foianini, en la organización de YPFB. A la Academia Boliviana de Historia le enorgullece haber tenido a este hombre insigne como uno de sus miembros de número y secretario por un prolongado tiempo. Tampoco debe olvidarse su labor como catedrático en la Universidad Mayor de San Andrés en la, para la época recién fundada, Facultad de Filosofía y Letras.
Santa Cruz
Debe
decirse, en justicia, que en su vastísima labor bibliográfica
y periodística nunca dejó de ocuparse de
su tierra natal, en publicaciones de variada extensión,
basadas siempre en el estudio documental y en el conocimiento
de las realidades sociológicas de
la población cruceña; antes y después
de la fundación
de la República.
Se recuerda en estos días el centenario de su nacimiento cuando
en el país brotan, por una y otra parte, señales de desarticulación
y de conflictividad estimuladas por elementos carentes de patriotismo,
inspirados en odios raciales fanáticos y en la ignorancia total
de las realidades constitutivas de la nación boliviana. Por lo mismo,
aparece como una obligación moral y como tarea intelectual prioritaria
en esta hora de tanto desconcierto, presentar la obra de Humberto Vázquez
Machicado como patrimonio nacional, digno de la más alta gratitud
y reconocimiento.